Alicia Eguren, asesinada en la ESMA, en memoria
En las espaldas de la ciudad
en el silencio amplio de las mazmorras, te han muerto, compañera!
Muchacha victoriosa de flores y banderas.
No toleraban ese cántico
el perfume y la sangre
del viento militante.
Esa forma de enamorar la vida,
llevando adelante el plenario de lunas
envuelto en los cánticos populares.
Canciones que hicieron a las palabras
bengalas
engordadas de fervor.
En cada acento iba la esperanza,
la furia,
la ternura henchida de locura.
Si hubiéramos excluido el amor y la bronca...
¿qué otra militancia habría sido posible?
Con tu vuelo filosófico y tus alas poéticas, bien lo sabías.
¡Compañera de sueños!
Amiga de las palabras y el duende militante
camarada de luchas.
No pudieron perdonarte la desobediencia y el grito,
el cantar de las banderas.
Ibas en las entrañas mismas del combate de un pueblo desaliñado en las creencias.
Creer,
es saber de la verdad,
de la existencia del otro.
Caminabas de paloma, apasionada
de nube o de vientos trigales que amanecían en la aurora,
en tu piel,
para movilizar el retorno.
Utopía de jóvenes
que iban a llegar cantando
para crecer la verdad,
en mañanas comprobables.
(Fuente: Ari Pincharrata)
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