UN ARTE
UN ARTE
El arte de perder no es difícil de dominar;
de perderse que su pérdida no representa ningún desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la confusión
de llaves perdidas, de una hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Practica entonces perder más lejos, perder más rápido:
lugares, y nombres y adondequiera que pensases
viajar. Nada de eso provocará un desastre.
Perdí el reloj de mi madre. Y ¡mira!, mi última o
penúltima de tres casas amadas desapareció.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos ciudades, encantadoras ambas. Y, más extensos,
varios dominios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no representó un desastre.
—Incluso perdiéndote (la voz jocosa, un gesto
que amo) no habré mentido. Es evidente
que el arte de perder no es muy difícil de dominar
aun cuando pueda parecerse (¡Escríbelo!) a un desastre.
Traducida del inglés por Jonio González
(Fuente: La Reversible)
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