miércoles, 2 de septiembre de 2026

Paul Valet (nacido Georges Schwartz, Moscú, Rusia, 1905-Vitry sur Seine, Francia, 1987)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de texto que dice "PAUL VALET QUE POURRAIS-JE VOUS DONNER DE PLUS GRAND QUE MON GOUFFRE? LE DILETTANTE A Viahr" 

 

 

DOS POEMAS

 

El honor de ser
Se conquista en la cúspide de la vida
 
Uno ha de salir de sí mismo
Para ver su propio eclipse
 
Atravesar la confusión de palabras
Sin ser desgarrado por las zarzas
 
Instalarse en la desgracia
Como en casa
 
Merecerse el naufragio
 


EL VIDENTE

 

Ser lúcido
Es perder el conocimiento
 
Ser libre
Es perder el equilibrio
 
Ser vengativo
Es derrotar la venganza
 
Estar intacto
Es atravesar la evidencia
 
Estar acorralado
Es ir más allá
 
Invencible es la angustia
De quien ve
 
 
__________________
en "Que pourrais-je vous donnerde plus grand que mon gouffre?", Le Dilettante, París, 2020. Versiones de Eduardo Conde. En la imagen, Paul Valet (nacido Georges Schwartz, Moscú, Rusia, 1905-Vitry sur Seine, Francia, 1987)
Nota: hijo de madre polaca y padre ucraniano, ambos de raíces judías, fue pianista de concierto hasta que en 1924 se trasladó con su familia a Francia y comenzó a estudiar medicina. A mediados de los años treinta sus padres y su hermana regresaron a Polonia. En 1939 fue movilizado como médico. En 1940, tras la ocupación alemana, se trasladó con su esposa, Hala, y su hijo a la región de Auvernia. La pareja se unió a la Resistencia, él como médico. Con el tiempo Valet se enteraría de que sus padres y su hermana habían sido deportados al campo de exterminio de Auschwitz, donde murieron. Publicó su primer poemario, "Pointes de feu", en 1948. También fue pintor y traductor de Ana Ajmátova y Joseph Brodsky.
 
 

L’honneur d’être
Se conquiert à la pointe de la vie
 
Il faut être hors de soi
Pour voir son éclipse
 
Traverser le fouillis de paroles
Sans être déchiré par les ronces
 
S’installer dans le malheur
Comme chez soi
 
Mériter son naufrage
***
 
 

LE VOYANT

 

Être lucide
C’est perdre connaissance
 
Être libre
C’est perdre l’équilibre
 
Être vengeur
C’est terrasser la vengeance
 
Être intact
C’est traverser l’évidence
 
Être aux abois
C’est passer au-delà
 
Invincible est la détresse
De celui qui voit


(Fuente: Jonio González)
 

Daphne Grieco (Italo-húngara, 1995)

 

 

3 poemas 




Daphne Grieco (1995), ítalo-húngara, es investigadora de Paleografía Latina en la Scuola Superiore Meridionale de Nápoles, donde ejerce la docencia. Integrante de la redacción de Inverso – Giornale di poesia, sus versos han aparecido en diversas antologías y revistas. Publicó Amórgo (Bertoni, 2025).

  

  

[El hombre se aferra a la vida]

 

El hombre se aferra a la vida,
a la roca las cabras –

más cabras que hombres
a mi alrededor – no es
casual, pero esto
en la mueca del viejo, en la risa del kouros
el hombre, el pastor lo sabe:
por eso deja que las bestias
bajen
a pique por el acantilado.

  

[L’uomo si aggrappa alla vita]

 

L’uomo si aggrappa alla vita,
alla roccia le capre –

più capre che uomini vedo
qui intorno – non è certamente
un caso, ma questo
nel ghigno del vecchio nel riso del kouros
l’uomo il pastore lo sa:
per questo lascia le bestie
scendere
a rotta di collo dalla scogliera.

De Amórgo

  

[Bailamos en la terraza]

 

Bailamos en la terraza de noche,
del otro lado de la calle están
los verdes cementerios. Tenemos vino,
cerveza, y poetas saltimbanquis.

Morisquetas y pedorradas: eso
es lo que ofrecemos a los otros, aquellos muertos
de enfrente, que somos bastantes todavía
en la balsa expuesta al cemento de la

nada. Comemos higos verdes,
cantamos en las puertas de una nueva estación:
acá no se muere, ni se vive,
entre las chispas una danza, encendidos.

  

[Balliamo insieme sulle terrazze]

 

Balliamo insieme sulle terrazze
di notte, di là della strada sono
verdi i cimiteri. Abbiamo vino,
birra, e poeti saltimbanchi vivi.

Marameo e pernacchie: questo
offriamo a quegli altri, ai morti
di fronte, che siamo ancora in tanti
su questa zattera esposta al cemento

del nulla. Mangiamo dei fichi acerbi,
cantiamo alle porte della stagione:
qui non si muore, neanche si vive,
una danza tra le scintille, accesi.

De Gramo ai vivi (inédito)

  
[Llegó la hora]

 

Llegó la hora, el día cuyo rayo
se confunde con el trigo. Expuesta al viento,
yegua en la colina, serás una virgen

de oro junto al arcángel
Gabriel, mensajero de la vida.
Tenés la guadaña en la mano, repartís

muerte y harina. Sos el amor que abre
y sangra en cada herida,
tenés adentro tuyo el pan amasado con vino:

lo escupís, y ahí donde cae se nace
y se muere, das el pecho
hinchado, redondo de paz.

  

[Il tempo è arrivato]

 

Il tempo è arrivato, il giorno il cui raggio
si confonde col grano. Esposta al vento,
cavalla in collina, sarai madonna

d’oro con l’arcangelo accanto,
Gabrièl messaggero di vita.
Hai la falce in mano, distribuisci

morte e farina. Sei l’amore che apre
e sanguina a ogni ferita,
hai dentro il pane impastato col vino:

ne sputi e lì dove cade si nasce
e si muore, dispensi il seno
rigonfio, rotondo di pace.

De Gramo ai vivi (inédito)

  

  

  


Colaboración enviada por Mattia Tarantino | Traducción de Ignacio Oliden | Buenos Aires Poetry 2026

  


Mangiamo dei fichi acerbi,
cantiamo alle porte della stagione:
qui non si muore, neanche si vive,
una danza tra le scintille, accesi.

 

          (Fuente: Buenos Aires Poetry) 

Iosu Moracho (Pamplona, España, 1963)

 

 

2 poemas de LA NEBULOSA DEL CANGREJO 

 




METE LA MANO EN MI COSTADO PARA QUE PUEDAS CREERME

 

¿De qué se trata?

¿De recordar el pasado, de incorporarlo,

de trascenderlo, de rechazarlo,

de sacárnoslo de encima como si fuera un enjambre de abejas?


Dime,

¿qué más se puede hacer con esos recuerdos

que queman como brasas encendidas?,

¿qué se debe hacer con lo que mortifica o tañe en la memoria?


La infancia, lo sabes bien,

puede ser patria o lastre, según te haya ido…


Así que, piénsalo bien antes de responderme…


¿Cómo tienes los nudillos?

¿te duele aún la cabeza?

¿sigues con el sueño recurrente del laberinto?

¿qué tal respiras?

¿dejaron algo vivo en ti?


¿Qué es lo que se extiende a tu alrededor?


¿Un patio de escuela?

¿un aula asfixiante?

¿un camino de silencios y puertas cerradas?

¿una panadería de dulces confitados?

¿una sala de lectura llena de pájaros…?


Mete la mano en mi costado para que puedas creerme…





PROPIEDAD PRIVADA


“Preguntar no es el modo de conversación entre caballeros”

Samuel Johnson


Eso de que existan

razones privadas o privativas

o que requieran privacidad,

en el fondo, supones una justificación

del sistema de injusticias establecidas

desde que alguien en el neolítico levantó una valla

para que no se escapasen sus cabras.


Una perpetuación de las diferencias

entre los que poseen cabras y cobertizos,

los que cuidan conejos, los que crían gallinas,

los que venden pescado,

los que tallan los arados y las espadas en la forja,

los que trabajan la gleba…


El capitalismo,

el liberalismo,

el neoliberalismo

y el imperialismo mercantilista


justifican la no respuesta a todos los por qués entre caballeros:


Si doy de comer a los empobrecidos, me llaman santo.

Si pregunto por qué tienen hambre, dicen que soy un comunista…

decía Dom Helder Cámara, Obispo de Brasil.


Las cosas sieguen estando muy claras

a ambos lados de la barricada…


Iosu Moracho. La nebulosa del cangrejo. Ed. 4 de agosto, 2024

 

(Fuente: Voces del extremo) 

Lola Nieto (España, 1985)

 

 

 

"Incubo un huevo callado en mi boca..."

 

 


 
 
 
 
Incubo un huevo callado en mi boca
un ombligo callado un insecto rojo

un corte por el que nace
el espacio intermedio

la vasija puesta del revés

el espejo sagrado refleja
campanitas de cristal de colores
que el viento hace sonar

           fuera junto al tori

si el camino está a medias iluminado
veo el siguiente mundo en este
 
 

Lola Nieto, incluido en Nayagua. Revista de poesía  (nº 40, diciembre de 2025, Fundación Centro de Poesía José Hierro, Getafe).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Alejandro Albarrán Poilanco (México, 1985)

 

 

Asazán

 

El alazán de la sangre salta, el alazán, lázaro, se lanza. Mi alazán se lanza, mírale la panza, lázaro, la panza, mi alazán sin ojos se lanza, desde una lonja vieja y arrugada, desde una lonja longeva y dorada, desde una giba, mi alazán sin ojos me aviva, mi alazán sin ojos se lanza, desde mi propia panza: mi alazán con alas de ánsar.

*

Para un caballo sin ojos todo es paisaje. Muy adentro
todo es paisaje. Muy adentro
todo es fondo.
No hay finales, ni quiebres. Hay, sí,
un fin rotundo. Como un tumbo.
Hay una rotura de mundo. Como un solo quiebre.
Hay la quebrada, desde donde mi caballo se lanza. Mi caballo sin ojos.
Mi alazán
con alas de ánsar.

*

Para el caballo que se lance
desde un desfiladero
para el que se lance primero
hay un piso suave. Para un caballo-ave
hay
lo verdadero.
Para el caballo que llegue
primero.

*

Desde un desfiladero, a quien llegue primero, desde un lugar inventado o verdadero, mi caballo se lanza, lázaro, mi caballo sin ojos se lanza, un hoyo negro en su panza: otro desfiladero, para quien llegue primero. Uno más hondo, para quien llegue del fondo hasta el fondo, de su panza sin fondo, para quien llegue primero hay una caída más grande, hay lo verdadero. La panza, lázaro, mírale la panza, métete en ella: avanza, retrocede, avanza, ¡la panza, lázaro, la panza! Ábrela con una lanza antes que reviente, métete en su vientre, métete adentro, en el fondo sin fondo de su vientre sin vientre, ábrele la panza, con un cuchillo o tenedor, la panza, lázaro, métete en ella o saca de ahí todo el paisaje. 

*

Está
el límite, al final del fondo
al fondo sin fondo del sentido. El fondo.
El no-límite: el límite
contenido en el fondo,
en el
fondo
sin fondo del sentido, en el fondo sin
fondo contenido. En el fondo, fondo y fin son,
en el fondo sin fondo, contenido.

*

Mira cómo corre, cómo ha corrido, mi caballo, mi Cristo Equino, mira cómo va por el camino: sin camino, míralo cómo se ve volando, cómo se va volando. Míralo cómo se va cayendo, se ve cayendo. Mira con qué fe se lanza, mira como le brilla la panza, mira como desde abajo parece un pedazo, nada más un pedazo, un brazo, una mano abierta, cayendo. Mira cómo tapa el sol y es una pierna, cayendo, un dedo, mira cómo tapa el sol su pelo, mira cómo sigue galopando al vuelo.

*

Ya en el aire, mi caballo relincha, todavía relincha, mi caballo, cayendo y todo, todavía relincha, todavía repara, todavía se para, todavía se queja, todavía se le hincha. Y cae enseñando los dientes, feliz y libre, mostrando el delantal o diente, enseñando, sí, la dentadura, cae, a una estancia insegura, mostrando el premolar, mi caballo que no sebe volar, mi caballo-gallina, cae enseñando los dientes, enseñando la encía, mostrando las caries: la carencia.

*

Para un caballo sin ojos
el paisaje es infinito. Repito:
Para un caballo sin ojos, lázaro,
no hay límites. No lo imites.
Baste, lázaro, con mirar en el fondo
de sus ojos sin fondo.

*

Imagina, lázaro, una cuadrilla de caballos, en el aire, suspendidos.
Imagínalos tendidos.  En vilo. Como gotas galopando, sin caer.
Imagina cómo se han de ver esos caballos esparcidos. Imagina
cómo se han de ver llover.

*

Qué fiesta
cuando mi caballo se acabe
de caer
qué fiesta cuando reviente
cuando termine
en su propio vientre
de llover
qué
fiesta
cuando mi caballo termine
de caer
cuando reviente
desde su propio vientre
cuando se aviente
desde su propio vientre
qué fiesta
cuando mi caballo se acabe
de caer
cuando reviente y queden
esparcidos
en las piedras
los pedazos.
 


(Fuente: Ezequiel Zaidenwerg Dib)

 

martes, 1 de septiembre de 2026

Bruno Montané Krebs (Valparaíso, Chile, 1957)

 

 

«Tú serás la estrella que mira»




 
 
 
Tú serás la voz o la joya
que en la arena aparece,
serás la calma de la pierna
muerta en el bosque.
Y en el centro del acto y del sonido
parecerás una vida de raras hazañas,
con cuerpos y cerebros
que quieren a otros cuerpos,
y desiertos y playas y gargantas
que nada hará desaparecer.



en La maleta de Stevenson, 1985




(Fuente: Descontexto)

 

Pablo Ananía (Rosario, 1942)

 

 

 

 

 

 

MILOSZ

 

¿De quién, si no, dirías: una verdadera
obra de arte, una flor venenosa? ¿A quién
llamarías maestro de las escalas intensivas?
Calor sensible, calor latente, movimientos
expansivos: ahórrame eso -se decía a sí mismo-
porque yo estaré pavorosamente ausente.
Esa poesía. Criatura senil, espectro avaro,
el hombre en estado último, tacto y oído
acabados: escribía por hábito o por instinto.
Solía dar a sus ojos poderes múltiples. Veía
a un dios y lo describía como la sustancia
de las cosas que no tienen nombre todavía.
 
Dios: hora soleada de la noche.
Agosto sepulta el paisaje. Y mi vida.
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