«El día de mi muerte»
Versión de Juan Carlos Villavicencio
En una ciudad, Trieste o Udine,
por una avenida de tilos,
cuando en primavera
las hojas cambien de color,
caeré muerto
bajo el sol ardiente,
alto y rubio,
y cerraré los párpados
dejando el cielo a su esplendor.
Bajo un tilo tibio de verde
me hundiré en la oscuridad
de mi muerte que dispersa
a los tilos y al sol.
Jóvenes hermosos
vendrán corriendo por esa luz
que acabo de perder,
saldrán volando de las escuelas
con sus rizos cayendo sobre la frente.
Yo seré joven todavía:
vestiré una camisa clara
y mis dulces cabellos lloverán
sobre el polvo amargo.
Aún estaré caliente,
y un niño corriendo por el tibio
asfalto de la avenida
posará su mano
sobre mi vientre de cristal.
en La religión de mi tiempo, 1961
(Fuente: Descontexto)

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