martes, 3 de noviembre de 2026

Mario Meléndez​​ (Chile,​​ 1971)​​

 

 

Mario Meléndez​​ (Chile,​​ 1971)​​ ha publicado libros como​​ Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perec, Jardín de escombros​​ y​​ El mago de la soledad. En 2012 fija su residencia en Italia y al año siguiente recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fondazione Internazionale Don Luigi di Liegro. En 2015 es incluido en la antología​​ El canon abierto. Última poesía en español​​ (Madrid, Visor). En 2017 algunos de sus poemas aparecen traducidos al inglés en la revista​​ Poetry Magazine​​ de Chicago. En 2018 regresa a Chile para asumir como editor general de la Fundación Vicente Huidobro. En 2022, RIL editores publica su obra poética reunida bajo el título​​ Apuntes para una leyenda​​ y la antología​​ Réquiem para frutas suicidas. Actualmente dirige la revista electrónica y la editorial​​ Tres Orillas.​​ 

 

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El Estigia es un río de semen

 

El Estigia es un río de semen / los náufragos​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ se masturban sobre sus tablas

pensando en el canto de las sirenas / en ninfas​​ 

que salen del fondo con el sexo en ayunas

El río se mueve con el vaivén de los cuerpos / con​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ el llanto de los ahogados

El barquero eyacula frente a una playa de espejos

se ofrece a cambio de monedas / de besos furtivos​​ 

las aguas se pudren bajo sus pies errantes​​ 

sus remos son falos que arrastran la nostalgia​​ 

su barca un motel que gime de abandono​​ 

un lecho de pétalos marchitos / un altar lleno​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de moscas

Caronte penetra las aguas con su barca / la noche​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ también abre sus piernas​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ y espera que llegue a la otra orilla

 

 

 

 

 

 

 

Será mi sombra que me desconoce

 

Bebo el agua del río con desesperación / con sed​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de lluvia​​ 

Alguien detrás de mí cambia el curso para que​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ no beba

Será mi sombra que me desconoce / Será ese​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ muerto que me espera​​ 

y que lleva mi rostro con una barba postiza

Bebo en la orilla a sorbos como una fiera que duda​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de sí misma​​ 

y el reflejo huye de mi sed hacia otro río de soledad

 

 

 

 

 

 

 

Ya es hora

 

Los viajeros se ven nerviosos / están todos en el bote​​ 

pero el barquero no parte / no se aprecian tormentas​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ ni ventiscas

el viento cabecea entre las rocas / la niebla se fue a​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ otro río

hay una paz que inquieta entre las olas / que asusta

El barquero se mantiene con los ojos perdidos​​ 

Ya es hora / le dice un tipo que semeja él mismo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ pero más joven

Partiremos cuando las aguas hablen / responde Caronte

y lanza una moneda al aire para que el río decida

 

 

 

 

 

 

 

Un suicida siempre busca un río

 

Es verdad que cruzo a estas almas a la otra orilla​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ o es solo mi imaginación​​ 

y si el río es circular y siempre llego al mismo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ punto

y si los muertos no quieren cruzar y los obligo con​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ mis remos

y si en vez de monedas son migas que alguien trajo​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de la última cena

y si no hubo otra orilla a donde llegar y estoy preso​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de mi delirio​​ 

y si este río es el Sena y el barquero se llama Celan

Un suicida siempre busca un río y viceversa / un río​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de secretos

para que el cuerpo no sea hallado / para que duerma​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ en el fondo​​ 

como la sombra de algún pez / como la sombra de​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Caronte​​ 

que rema en otra barca por un río sin orillas

 

 

 

 

 

 

 

El barquero no mira hacia atrás

 

El barquero no mira hacia atrás​​ / rema con los ojos​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ perdidos

y solo escucha voces atormentadas / rumores que​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ trae la niebla​​ 

gritos de náufragos y ahogados / cantos de sirenas

Oye las vidas de quienes cambia de orilla y su gesto​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ se hace amargo

A veces llora y sus lágrimas se diluyen en ese mar​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ de tinta verde​​ 

donde su rostro se ha reflejado tantas veces como​​ 

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ un sol desfigurado

Debes mirar hacia atrás / murmuran las aguas​​ 

Caronte solo mira hacia adelante / responde el viento

 ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ Atrás sólo hay rostros de sal

 

 

 

(Fuente: círculodepoesía.com) 

 






 

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