Los zurdos
En el espejo, el uno frente al otro, mutuamente
se buscan la mano hábil -escriben
con los dedos en el aire húmedo de la noche
& miran fijo mientras inhalan el vapor
pesado de la conciencia -afirman
retractándose- se pierden en el hilo
del teléfono & vuelven a encontrarse
bajo el sol de la mañana -juegan a esconderse
en lo inmediato & en lo oblicuo, cerca
del corazón ligero- el desapego
los encuentra de vuelta en el hogar
-cae la tarde; en sus habitaciones, con una escoba
intentan el rescate de una libélula
que zumba inquieta, pegada
al cielorraso- se sumergen, mansos,
en el silencio y se refugian en la labor
de músculos & espíritu -mudos,
conversan por telepatía cuando avanza la noche
sobre el campo, antes de la tormenta -un rayo cae
cerca de ahí & los deja detenidos en un instante
luminoso, mientras sopla un viento que va abriendo
& cerrando las ventanas de su oportunidad.
Trad. Ezequiel Zaidenwerg
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