domingo, 19 de diciembre de 2021

Mario Arteca (La Plata, Argentina, 1960)

 

LA MALDICIÓN CHINA
 

    “Ojalá te toque vivir tiempos interesantes”
                 Antigua maldición china
 
 
Esto lo notaremos una vez que se haya acabado,
no antes. Los cambios no se manifiestan
con lentitud; son los procesos los que necesitan
tiempo sin que estemos dispuestos a dilapidar
ciertos tratos con el otro, sea una persona
o una ráfaga de silencio transformada en la piel
de toda naturaleza muerta. Lo que nos intima
a seguir el mismo camino, aunque con distintos
cambios de ropa, muchas veces es una calle
de sentido único; y cuanto más larga la calle,
mejor. Algunas personas en un cuarto de hotel
se convierten en un hábito secreto, que no debe
divulgarse ni siquiera terminado su propósito.
No beben nada, antes o después; o intercambian
poco, antes y después. La duración es contacto,
siempre ha sido de esa manera, y las palabras
se retiran para dar paso a otras, fuera de cualquier
centro de control operacional. Y en eso, romper
por romper ¿con qué fin? si el sentido de cada
encuentro se manifiesta como único e indivisible,
casi como si aún estuvieran allí. “Lo primero
que se me vino a la mente fue pasto, el barrio,
y un trocito de tela, que debiera pertenecerle
a ella. Pero es posible que no fuera exactamente
así”. La gente hace muñecos cada vez más extraños,
para después quemarlos en la vía pública. No vaya
a ser cosa que cobren vida y se pongan del todo
razonables. “Mas baratos que el de la Rosmari
y la Gúndula”, decía un sobrino desde la infectada
Milán, vaya a saber qué asunto se le disparó
en su rauda memoria de viajero, con tantos litros
de agua disuelta en un permiso de permanencia.
Es porque la voz que oímos en nuestras cabezas
es distinta del sonido que sale de nuestra laringe.
De todos modos, es interesante cómo miembros
de distintos bandos retuercen las cosas para
que termines siendo sólo una fuerza misteriosa. 
 
 
 
19 de diciembre de 2021

No hay comentarios:

Publicar un comentario