martes, 5 de mayo de 2020

T. S. Eliot (EEUU, 1888 - Londres, 1965)



Burnt Norton 

 

Los tiempos, pasado y presente,
Tal vez estén contenidos en el futuro
Del mismo modo que el futuro habita el pasado.
Si es que el tiempo es un presente perpetuo,
No hay redención para él.
Lo que pudo ser en la abstracción,
Permanece como una posibilidad perpetua
En el mundo de la especulación, solamente.
Lo que pudo ser y lo que ha sido
Se dirige al mismo punto, en el ahora perpetuo
Pisadas que hacen eco en la memoria
Hacia los senderos que no transitamos
Hacia la puerta que no ha sido abierta
En el jardín de rosas. Mis palabras resuenan
Como un eco en tu mente.
Pero el propósito
de perturbar el polvo del jarrón de rosas
es algo que ignoro.
Otros ecos habitan el jardín, ¿deberíamos ir tras ellos?
¡Rápido! Exclama el ave, ¡encuéntralos!, ¡encuéntralos!
Dobla la esquina,
A través del primer portal,
hacia nuestro mundo primero,
¿deberíamos ir tras los engaños del mirlo?
Hacia nuestro mundo primario
Ahí ha estado , digno e invisible
Moviéndose sin prisa sobre las hojas muertas
En el calor otoñal, a través del aire vibrante
Y el canto del ave, en respuesta
A la música no escuchada, escondida en los arbustos
Y el fulgor de una mirada oculta atravesó el aire,
Porque las rosas, tenían el aspecto de flores sorprendidas.
Ahí estaban, como nuestros huéspedes, aceptados, y aceptantes.
Así que nosotros nos movimos, y ellos, en una solemne procesión,
A lo largo del sendero desierto,
Hasta el círculo de tierra,
Bajaron la mirada hacia la alberca sin agua,
seco el aljibe, seco el concreto, bordes oscuros,
y el estanque fue lleno de aguas solares,
y los lotos se elevaron, quieta, muy quietamente
la superficie titilaba desde el corazón de la luz
y ahí estaban, tras nosotros, reflejados en el agua.
Fue cuando una nube pasó, y el estanque se secó.
Vete, dijo el ave, porque las hojas están llenas de niños
escondidos en éxtasis, conteniendo su risa.
Fuera, fuera, fuera, dijo el mirlo: la raza humana
no puede soportar tanta realidad.
El tiempo, futuro y el pasado,
Lo que pudo ser y lo que ha sido,
Arriban al mismo lugar, el presente permanente.



                                         Traducción de Andrés Ortíz Lemos.


(Fuente: El hombre aproximativo)

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