Edad
Mis años desprendidos como blancos
pañales, por el aire se van. Se vuelven
una nube habitada. Al asomarme,
luz en un piso y voces que se mezclan.
¡Oh, juego peligroso, me cansé de ser parte!
Te vadeo como alga, y mis queridos
icebergs transparentes me acompañan:
silencio, espacio. Ya tanto he volado
del nido de mi mente, que tengo que volverme
a ver qué huellas dejo: si de pies,
de zarpas, o la exacta de un palmípedo.
(Fuente: El hombre aproximativo)
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