ENTRE POETAS
Ariadna Efron y su madre,
la poeta Marina Tsvetáieva,
me acompañan esta tarde.
La niña tiene un ramo de erikas
en su mano derecha
y Marina se agarra a una rama.
Doña Censura es una bruja perversa.
Ariadna vive en un armario.
Marina tiene manos fuertes,
activas, laboriosas. Sabe escuchar.
Las tres Marinas soportan
bien el calor, pero no el frío.
La abuela María
sólo añora la música y el sol.
Marina piensa:
“Si encuentra una cornalina
y me la da, me casaré con Serioya”.
Se casa con él pero después lo pierde
entre traviesas de ferrocarril.
Escribe El alba de los raíles.
Leemos los Cuentos de Perrault
ilustrados por Doré mientras
la cajita de música de la abuela suena.
A Marina le atraen las gitanas
por el amor a la libertad
y la precariedad de su existencia.
Mi madre es muy extraña.
Mi madre no se parece en nada a una madre.
A veces anda como si estuviera perdida.
Mi madre es triste, rápida;
le gusta la Poesía y la Música. Escribe versos.
Como mendigas nos sentamos
en la escalinata de la iglesia.
Ariadna encuentra
un trébol de cuatro hojas para Marina.
Ella lo guarda entre las páginas de una libreta
y lo convierte en invitado del cielo
de cuatro pétalos. Nos placen los amuletos
y los tapices de Flandes tejidos por las arañas.
A las 17:17 h. del último día de marzo
la revolución bolchevique se esconde
en los cuadernos de rara belleza. Velo negro.
(Fuente: CrearenSalamanca)
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