domingo, 3 de mayo de 2026

Efraín Barquero (Piedra Blanca, 1931-Santiago de Chile, 2020)

 

 

 

 

 

UN POZO / UN ÁRBOL

 

Veo al mismo extraño en el jardín
detenerse ante un árbol
                                      acariciar su tronco
-el mismo que muere en mí cuando me voy muy lejos
-el mismo que me aguarda florido
                                                       entre la puerta y el pozo
-diciéndome que todos los caminos del hombre se parecen
que un extraño
                         es el sueño de un invierno muy largo
al olvidar el rincón donde nació
la mesa donde comió con los suyos.
Al olvidarlos
                    perdió como el hilo que une una vida con otra.
Y hoy camina por dentro de sí mismo
donde nunca se halla la puerta
                                                     dando vueltas
alrededor de un pozo sin fondo.
 
 
 

EL LUGAR / EL INSTANTE

 

Al hablarme de ese lugar
                                       me siente más cerca
con ese gozo secreto de verlo por fin en los ojos de otro.
Y saber que si él se muere antes
                                                       yo quedaré bajo su hechizo.
 
Desde ese momento me considera más que a un hermano
más que si nos hubiéramos bañado en el mismo río de origen
-el suyo que él conoce de fuente a desembocadura.
Porque yo oigo su rumor cuando me habla de ese lugar
a donde nunca vuelven los hombres
                                                               sino los hijos del hombre.
Desde ese momento él siempre se adelanta a mi paso
como si quisiera mostrarle lo que existió antes
de mi nacimiento
                            algo que yo veo ahora en sus ojos
cuando calla
                      cuando desaparece tras sus palabras.
 
 
 

LA DISTANCIA ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA 

 

Yo lo vi acercarse como si fuera un extraño
y cuando cruzaba sentí ese olor a niebla profunda
que envuelve a todos los viajeros
al encaminarse a su destino.
Yo sentí de nuevo ese primer impulso que nos hace ser hombres
cuando es invierno
cuando todo se cierra en torno
-quise romper el gran silencio de la tierra y el cielo.
El desconocido se volvió como si el eco de mis pasos
tropezara con los suyos
haciendo de todos los caminos
el único camino por donde los hombres se conocen.
Se detuvo
me miró como buscándome a través de los años.
Yo lo reconocí de inmediato después de ver
que la distancia entre el cielo y la tierra
era la misma de antes.
 

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

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