FEBRERO
—EL DESPEÑADO—
en memoria de Joaquín Pasos
ANTÍFONA
El mes joven muere corto de días. Mes enamorado e inconstante. "Febrero loco, de todo un poco", dice el refrán. Días calurosos, días frescos, días calmos, días ventosos. Días de sol, días nublados. Noches de estrellas encendidas por el aire. Noches turbias de perros friolentos. Hojas secas y polvo giran en los remolinos del viento en los recodos de los caminos. El Gran Lago irritado y cambiante: días furiosos, días perezosos y calmos, de nubes bajas.
Los pequeños "Tlamachas" —ángeles náhuas— recogen rocío en los amaneceres. Y el Laurel-hembra florece en sus copas blancas, pero rápidamente sus florecillas envejecen, y se tornan color canela. El piñón verde de los Guásimos madura y cae del árbol, negro y dulce, para merienda de los ganados. Dan frutos Caimitos y Zapotes. Flores sexuales el Elequeme. Flores de oro los Corteces. Y los gramales en parte se enrojecen, en parte todavía verde-pálidos, cambian colores según pinta el sol.
En la noche —desde Febrero a Septiembre— cruza el cielo la "Carreta náhua" -la Osa Mayor- con su boyero maldito. Y un Extraño dios brujo asoma sus ojos en la constelación que los antiguos llamaron de "Los Gemelos".
Primera floración del Cacao: un árbol lleno de estrellas.
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(Fuente: José Luis Ochoa)
Tomado de: "Febrero", Pablo Antonio Cuadra, páginas 119-121; en "Libro de Horas", Fondo Editorial Fundarte, Caracas, 1997
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