Las amapolas
Este es un año de amapolas: cuando
volví entre mayo y junio, nuestra tierra,
estaba desbordante, ahora me embriaga
con un vino tan dulce como oscuro.
De la mora nublada al grano, al pasto,
todo era madurez, en un calor
correspondido, en un sopor moroso
que se extendía a su universo verde.
Vivida media vida, ahora veía
a mis hijos crecidos alejarse,
perdidos tras la cárcel que, en su vuelo
ceñía la golondrina en el callado
resplandor de una noche de tormenta,
y humanamente mi dolor cedía
al encenderse en el hogar la luz
para la cena, con el aire fresco
de granizo a lo lejos, desahogado.
Trad. de Ezequiel Zaidenwerg
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