No debe pensarse
que es cosa fácil engarzar el cuerpo
a los novedosos mecanismos de la biología.
¿Escucharon?
Ahí.
La-la-la.
Qué oleosa es la carne del loco.
Nada podrán decir
de los puntos en el espacio.
Uno se une a otro en el Extremo Oriente.
Ese, cuadra en el tiempo con que alguien
en Occidente
cuece un bicho o mira con la vara
a los perros callejeros.
Ese Oriente y Occidente
con la línea
donde bailan desquiciadas las orugas
en sus carnavales.
Ah.
La suavidad es semejante a sus lomos
besados por el extremo de una nube.
Un espasmo. Dos espasmos.
El sol al centro
se une
con el hemisferio cerebral
izquierdo o derecho
donde las voces pesan con su presencia.
La locura
una vez manifiesta
achura la carne que la lleve.
(Fuente: Tomado de su muro)
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