los
poetas no se ensucian tocando pobres las palabras queman arde el
combate los poetas no se ensucian tocando pobres sólo reciben su
estiércol emparejan versos mientras artistas del hambre aguardan la
generosidad de su avaricia
*
cada
hijo que me grita en sueños lo pierdo en alcantarillas cada hijo que me
hambrea en sueños lo alimento hasta ahogarlo cada hijo que en sueños
describe su nicho lo atropello con trenes les pido a los transeúntes que
lo incendien y me entreguen su voz de nube dentro de una cajita de
fósforos
*
y
así y todo de mi voz salen poetas y no soy quien de verdad habla y no
soy el que soy porque la pura aniquilación me anima a desgajarme hacerme
luz a martillazos
(De “Artista del hambre”; Es. en Danza, 2018)
(Fuente: Natalia Litvinova)
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