sábado, 11 de diciembre de 2021

Marcelo Rizzi (Rosario, Argentina, 1961)

 

/ Dos poemas

 



 
 
Esos que trabajan de sol a sol en las excavaciones 
harán un segundo pozo tras abandonar el primero 
que ofreció resistencia con solo una piedra abisal.
Algún día se confirmará tanta sospecha: que eran 
improbables los nombres que dimos a estas tierras, 
alegría tras el pesimismo de todo animal. Lo que no 
vimos nunca estará entre las preferencias. Siempre 
una diminuta voz, extranjera, un segundo ante de 
dar el gran salto, una acritud en el paladar que deja 
el que muere en ese otro que dibuja solo una letra a 
la orilla del mar - tiempo en que matar el tiempo es
un acto de fe, perforar su gruesa piel con tan solo
una lezna una tarea colosal. 



Second life

Todos hemos dado muerte alguna vez a un jabalí pequeño.
Quizás en la noche de los tiempos, cuando inmersos en literas
calientes creíamos más en sombras que en luminiscencias.
Se ingresaba a menudo a la fiesta con un disfraz de cordero:
luz mortecina de arrabales para cosas inciertas, viento de 
las antípodas que leía un libro recogido al azar. Íbamos al 
encuentro de la misma mujer crepuscular de los primeros 
tiempos, con quien buscábamos recordar cosas que nunca 
existieron: los cielos primordiales del mundo, los ríos que 
navegamos en arcas de piedra, el aire de galaxias lejanas 
que ingresaba a los pulmones como si fueran ventanas
abiertas de par en par.

[inéditos]




Foto: Marcelo Rizzi/Facebook
 
 
 
(Fuente: Campo de maniobras)

 

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