DOS FRAGMENTOS DE EN EL LUGAR DE LA MANO EL ÍMPETU DE UN RÍO
Ardió por frío y fue conducido a ningún lugar. Acabó en una sombra que vista desde acá parece un cerro de escombros. Animal el cuerpo se impacienta, Fulgura e insiste. Sobreviene. Y qué sobrevive.
El nombre
las sílabas que descomponen un nombre
un nombre que une un puñado de cuerpos
un puñado de cuerpos que no conoce sus ligaduras
las cosas que deja alguien al desprenderse de un mundo
un mundo que abrocha cuando alguien desaparece.
Y queda una idea.
Las lápidas llevan inscritos los nombres
que deseamos preservar.
Los cuerpos no tienen lugar ni en el discurso ni en la materia. No habitan ni el espíritu ni el cuerpo. Tienen lugar al límite: borde externo, fractura e intersección del extraño en el continuo del sentido, en el continuo de la materia. Abertura, discreción.
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Saber del propio peso
objetar la ingravidez.
Que queda
cuando el cuerpo se inunda
o se quema.
Se fuga un volumen
caduca y estanca
modifica el espesor en el agua.
En el lugar de la mano
El ímpetu de un río
Ediciones Liliputienses
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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