El viento golpeó como un hombre cansado,
Y como un anfitrión, 'Entra,'
Yo respondí con valentía; entré entonces
Mi residencia dentro
Un invitado rápido y sin pies,
Para ofrecer a quien una silla
Eran tan imposible como la mano
Un sofá al aire.
Ningún hueso tenía que atarlo,
Su discurso fue como el empujón
De numerosos colibríes a la vez
De un arbusto superior.
Su semblante una olla,
Sus dedos, si se pasa,
Deja ir una música, como de melodías
Sopló temuloso en cristal.
Él nos visitó, todavía revoloteando;
Entonces, como un hombre tímido,
Otra vez golpeó- estaba ráfaga-
Y me quedé solo.
(Fuente: Janet Goertz-Myer)
No hay comentarios:
Publicar un comentario