Hablando a Lucian Freud
Mi piel, mi doble violencia,
lo que retornará a su limo,
última superficie de pintura
lugar del dolor y por donde he debido sufrir,
mi vida no conoce otro hogar que la piel que me cubre.
Si me arrancaran la piel, ahí,
ahí donde no estuviera eso que fui,
hablaría.
¿Te aprieta, te lastima?
Tu piel de garrapatas, de ántrax, de curare
catapultada fraccionada vendida
colonizada fermentada secada al sol
habiendo bebido de fuentes cadavéricas
envuelta en mantas virulentas doblegada
por la peste bubónica en San Petesburgo (1915),
en México (1965)
cuando desenvolvías juguetes contaminados
y masticabas golosinas infectas
de niño, a la sombra de un muro.
Para distraerse venga, pinte este cajón de manzanas,
es fácil, aquí tiene la pinceleta chata, la pintura, lo ayudo.
La base de la desolación no merma,
labor manual no merma,
lo que las manos hacen a sangre fría no enfrían la cabeza.
(Fuente: Ricardo Ruiz)
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