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Derraman los pinares su frescor en tu vaso.
La resina te cura cicatrices
y sabe a miel.
El viento entre las copas
es un fantasma amable
que te cubre con música de nubes
cretonas, otomanes, tules, rasos
para que nadie sepa que te has ido
a la hora del pan
y has perdido los zuecos.
Descansas de los palos con nudos de la escuela
de los peces sin ojos
y de los grillos apagados.
Por eso andas buscando los claros de los pinos
y fabricas collares de agujas
con sus agujas frescas.
Un silencio de siglos te toma desde el centro
te fermenta.
Húmedo calor te abraza por los hombros
se te pega y te arropa
como a falta de madre.
Tu cuerpo para el sueño es la hoja plegada.
Vas perdiendo los hilos
ganas escandaloso paisaje de escaleras
florecidas de loto y de rosales
sobre lago azul.
En: El pájaro mudo
Colección Genealogías
Ediciones Tigres de Papel
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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