Última voluntad y
Si muero durmiendo será en una convulsión cuyo “terror”
y “belleza’ demostraron ser finalmente irresistibles.
Me elevo,
el tembloroso capullo temeroso de florecer.
Surge de sueños donde la música,
el color y los objetos se intercambian
solo por su continua llama. Es en el interior de la llama-
flor, que soy arrastrado sudoroso, a medias despierto y
horizontal. La columna se arquea en breves
espasmos. No veo nada arriba.
Oscuridad por doquier o mis ojos se han apagado.
Hasta ahora: sucumbí a la vida y desperté
temblando- un cobarde.
Pero cada vez más rígido,
cada vez más tenso, me hiero
con el deseo de
estallar y juro no más retiradas.
Dios quiere cogerme también,
y la muerte será mi última amante.
A ella entrego todo.
(Fuente: Bajo la sombra del tiempo)
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