No tenía
ayer
tan triste
y aguzado,
abierto al desatino
y la desgracia;
sin embargo,
es hoy
risa y disimulo,
cáscara,
ni amargo ni vacío,
solo espía y puñal.
No tengo hoy
aquellos brazos
sin fuerza,
tan suicidas
y vivos,
bochorno
en los gajos
de la ventana,
sin sol ni ranas.
Ayer,
mi corazón
no era mío,
era una butaca
de teatro hueco,
de papel y dulce sidra
fermentada,
hoy
es perro azuzado,
espuma de leche
nutricia,
nada.
Soy mi amo
entre
dos vocales,
cuatro consonantes
y arenas movedizas.
- Inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario