
CLAUDIA CARDINALE
Sales del baño y te detienes en el umbral de la escalera,
estás envuelta en una blanca toalla y otra, también del color
de la nieve, te adorna la cabeza. Trasmites el calor de la belleza
y gotas purísimas de agua fresca se deslizan por la perfección ovalada
de tu rostro, dueño de la serenidad y de los encavernados deseos.
Se pueden adivinar tus divinas perfecciones, la suavidad de tu piel,
y la opulencia de tus carnes, magras de pareceres, de urgencias
relampagueantes. Condensas las virtudes femeninas,
la suave gracia de una inminente gacela en el soto del bosque.
Abajo, Jacques Perrin tiembla con su destartalada valija,
hipnotizado, sube su mirada por toda la escalera,
los segundos parecen eternidades y tú sonríes.
Musas del celuloide (2016)
Lima: Grupo Editorial Caja Negra, 2016, p. 91
(Fuente: Óscar Limache)
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