jueves, 11 de noviembre de 2021

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947)

 

 

La bocaza
con dientazos eléctricos,
revuelta,
el turbión,
el meteoro,
las púas del viento,
los truenos despedazando
el cielo,
las espantadas vestales
en fuga y contrición;
y nosotros, niños,
cruzando una anchada
y una horquilla en el patio,
sal,
conjuros,
engaños caprichosos;
las primeras gotas
y el ruido que aturde,
la panza mogollona que se acerca
y descarga,
y luego esconderse
bajo la mesa,
los galgos aterrados,
los gatos por ahí,
y los viejos a punto de llorar.
Y la manga de piedras.
Y las uvas, las ciruelas y duraznos,
una plasta dulce
abonando los surcos,
una tortilla,
de racimos pelados y carozos.
Y el llanto desconsolado.
Y la tormenta a los abrazos
con la miseria y una bolsa de harina,
un pan menos, un aceite
que no estará, una ropita,
una cataplasma
en lugar de un medicamento;
y los viejos
pensando en Italia,
la guerra que los expulsó,
el campo de trabajos forzados,
los nazis, los aliados, los rusos
y toda esa mierda criminal,
malvender la casa y las cabras,
la vaquita y las ovejas,
pisar América,
no fuera que los hijos
mordieran el mismo cadáver.
 
Y la nitidez atmosférica,
el tumulto nuboso
alejándose en el horizonte
de congojas
y fantasmas que regresarán.
 
 
 

- Inédito-

 

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