SINGSPIEL CON GATOS
(Fantasía teatral)
mientras suena mágica la obertura en mi bemol mayor
contemplo en el espejo del palco
la cabecita que mi gata
recuesta, entregada, en mi brazo,
la luz de sus rasgados ojos semiabiertos,
las vibrisas avizoras,
su ronroneo ambarino.
quisiera retenerla así:
ella durmiendo muelle,
y yo cobijándome en su sueño de pamina.
pero de repente un viento agrio hace vibrar
el caramillo del pajarraco papageno.
¿será que lo asustó una diabla montuna
o fue un desvarío abisal
que enturbió su alma aviar e inocente?
ruge entonces la penumbra de los cristales,
retumban ex macchina truenos y centellas,
asalta tornadiza zarpa de tigresa de escayola,
aúllan las furibundas fauces de la reina de la noche
gorgoreando sismos, coloraturescas cadencias,
estrellando procaz añicos estelares,
derrumbando estrepitosa las tramoyas,
pulverizando las sólidas columnas de nuestra fútil confianza,
hundiendo los impensados sótanos del circo máximo:
de donde surgen esclavos vengativos con red y tridente,
hambrientas bestias africanas,
mi pobre alma condenada a luchar en la arena.
a pesar y como si nada
la gata sigue soñando,
tibia, serena, misericorde.
mas su modorra se torna golosa, refracta torvas meteorologías,
maúlla imperceptible, incómoda, ronca,
insinúa furores últimos al espejo revuelto del estigio río
que corre raudo sobre rodillos
serpenteándose por entre las plateas,
arquea amenazante su lomo,
bufa tremendos azares que el propio érebo le soplará
en su cara a caronte
el día cercano que le pague su peso con cincuenta,
y él me conduzca a la otra orilla,
callando hosco
tras la risa sibilina de su antifaz veneciano
de viejo gato barquero.
la silueta gatuna de mozart,
sin embargo y por encima de todo,
mueve con finura la batuta
y a través del caos
sosiega inconmovible el universo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario