domingo, 16 de agosto de 2020

Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945)



De mentira, verdad
 
Un chico de verdad
se siente como un
chico de mentira
 
El único chico de verdad
se siente como uno
de los tantos y tantos
chicos de mentira
 
Todos los chicos de mentira
son felices
 
Algo le indica que es mentira su
recién inaugurada felicidad
al chico que sintiéndose de mentira
no logra desquiciarse al punto
de encarnar en la mentira
—¿desencarnándose?—
su origen de verdad.   
 
 
 
 
Aproximación a un escrutinio de la hostilidad
 
Lejos de pretender ser exhaustivo
y a sabiendas de que mañana
debido a un premio (logro)
o a un tropiezo (falla)
todo puede cambiar
 
escruto que 87 te recelan
(más de 50 descreen de que
sea verdad tanta nobleza)
 
35 te desprecian
(ojo, la mayoría, simplemente, no te valora)
 
Te odian apenas 11
de los cuales 9
desplazan al odio
una envidia acendrada
 
 
Sólo 2, entonces
te odian te odian
(y 1 de ellos porque teme a la larva
de su erotización por vos)
 
2 tenemos
con odio 18 quilates
acrisolado
tórpido.
 
 
 
 
Auras
 
Si provinieras de mi aura
santifícote
si sospechárate tiznado
por aura ajena, excomúlgote
 
Esa es mi administración
y me complace:
digo lo mío y santifícote
o digo lo mío y excomúlgote
 
o callando
infiérote
la inexistencia.
 
 
 
 
El tonto
 
El tonto
no me suelta
(anoche
me ocupó)
Lo encarné
magníficamente
en sueños
cuyo espíritu
infecta
 
Liberaría a mi tonto
si estuviera en mí
soltarlo
(es que soy
insuficiente)
Está en él
que está en mí
 
Lo suyo es
lisa
mortificación
Ya voy para viejo
y no
me resigno.
 
 
 
 
 
Si yo tuviera
 
Si yo tuviera
la abundante cabellera de Sergio
el color de los ojos de Irene
la expresión cautivante de Amancio
la templanza de Sonia
la dentadura perfecta de Eugenio
el talento de Olga
el porte excelente de Mario
 
& así
 
& así
 
¿qué quedaría de mí
además de lo
— probablemente —
mejor de los otros? 
 
 
 
 
 
 
(Fuente: Son negro)    
 

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