Las colmenas
Las colmenas quedaban lejos
en la memoria de la familia.
Había que sortear
un pueblo de conejos, de aves,
eucaliptos y redregullo.
El motociclista llegaba
sediento de aire.
Era mi padre.
Las colmenas estaban en el hueco
de su frente hundida.
Quedaron palabras
que dijo y que me dijeron
para enmascarar su fracaso.
Mi padre y yo
Mi padre quería un niño sabio
o sabihondo, que no es lo mismo.
Pero aquel niño estaba en su niñez,
forzado a recoger frutos de Robinson,
encender fósforos que se metía en la boca
para apagarlos y exhalar un humo dulce,
dibujar pequeños monstruos
de muchas patas, vigilar el mercurio
del termómetro de pared.
Aquel niño era un nadador friolento,
un tímido vengativo, un perseguidor
de insectos. Un niño al que no puedo
defender y al que le encomendaron
ser otro.
(de El libro de las inexactitudes)
.
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