& el hombre que
fue martes
Infiltrarse
Infiltrarse en la gente
& armar asociaciones bien oscuras
Malignas altamente peligrosas
Inventar terroristas subversivos & hechiceros
Herejes brujos exorcizados cancerberos
Infiltrar al hombre que fue jueves & viernes &
sábado
Infiltrar las novelas de Chesterton con periodismo barato
No leer a “Los demonios” de Dostoievski
& desobedecer los panegíricos de Sion
Ni en “La eternidad por los astros” de Blanqui
o en las largas cabelleras de los comuneros llenas de
infiltrados de París
aquellos que hicieron la Revolución
Los únicos terroristas polis infiltrados que lucen de
terroristas
& terroristas que no existen sino en la mente del estado
terrorista
Infiltrados Lenin Pasolini el presidente los senadores
el celador el docente & el ama de llaves
Infiltrados los talleres de poesía & la rutina de box
La realidad infiltrada por los que ya no están a salvo de la
infiltración
& se miran unos a otros preguntándose infiltrados hasta
los tuétanos
Estrella cercana
Miguel Ángel Estrella brinda un recital para los presos
alojados en la Cárcel de
Chimbas
Miguel Ángel ofrece un repertorio de música clásica y
conversa
Sobre el pasado
Estrella les cuenta y viaja a 1976
Cuando los militares le martillaban las manos y amenazaban
con cortarle los dedos
“por el hecho de ser pianista” le decían
Por aquel entonces sintió que Dios le hablaba y le pedía no
morirse
Y así sobrevivió al Mal
Y así los conciertos de piano para Estrella empezaron en el
exilio
Primero en las cárceles de Francia en 1982
Y más tarde en villas, pobreríos, cárceles, fábricas
Argentinas
“La música salva” dice y siente Miguel Ángel al medir el
horror por distancias
Hasta que cuatro décadas después desembarca en Chimbas
Toca Bach y recuerda cuando… alguien entre los presos
espectadores interrumpe...
Pide prestado su lugar al ejecutante para recordar un tango
y “adelante, como no…”
Cede el amable Estrella
Entonces la música comienza atonal y chirría espantos
En la voz o susurro del capitán Nazi Wilm Hosenfeld
Grita al pianista Wladyslaw Szpilman que toca como poseso en
el Gueto
Pero no el “Nocturno en cis moll” de Chopin
Los gritos de ultratumba de la desaparecida Marie Anne Erize
Piden clemencia en la ESMA
Y los dedos gráciles de Estrella que se arrastran cada vez
Más toscos aplastados por el martillo de las brujas que no
quiere a Dios ahí
Y los presos de Chimbas espectadores alucinados de esa
musiquilla infernal
Observan al concertista cuando se le salen las falanges
Y al Asesinato
Ya no convertido en una de las Bellas Artes
Tras el réquiem
El solicitante descolocado como Diablo de Chimbas
Levanta su rostro y se para
Busca tenderle la mano al impertérrito Estrella
“Me llamo Jorge Olivera, soy un preso político…
…. gracias por prestarme su piano”
(Fuente: Los poetas no van al cielo)
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