lunes, 10 de agosto de 2020
Jorge García Sabal (Balcarce, Buenos Aires, Argentina, 1948-1996)
Sitio
Hice bien.
Esta noche tapé la jaula de los pájaros,
dejé sin luz a los peces que dormían
cautivos de un solo ojo, eché
por la escalera, justo en su última vida,
al gato.
Hice todo bien.
Ahora estoy solo y Billie Holliday me dice,
hamacándome, la voz llena de pasto y agria,
un cuento para dormir, un sueño. Ella
dice y cuenta cosas que conozco, hamacándome
suave, solos.
Ahora amanece, es el día para siempre.
Me hamaco. Estoy solo. Hice bien, todo bien.
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Soledades
Es confuso lo que uno podría ser
para otro cuando uno no conoce
aquello que oscuramente quiere,
pero sabe que lo perderá; como algo
que no está sino en uno, que hace daño,
pero como uno se hace daño a sí mismo;
que humilla y da miedo. Un miedo
que parece una pregunta de inicio
y despedida; mejor: un permanente adiós.
Es confuso; después uno vive la vida
lleno de miedo ante su piel, un miedo
de murciélago solo encerrado en una casa
de luces, un miedo como una mancha oscura,
otro.
Y pasa el tiempo y de a poco uno
va cambiando palabras intrascendentes
o palabras de búsqueda cada día, y
de a poco quita los espejos, descuelga
los cuadros, vende los muebles de la casa.
Con las puertas arrancadas, las ventanas
abiertas, agachado en un rincón lleno de frío,
uno termina preguntando a uno ¿qué vio? ¿qué?
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Fin de año
Qué importa si un rito o una memoria
de los hombres sólo alcanza a nombrar
la inutilidad del tiempo; si un día
está hecho de la noche y el atardecer
de la aurora, si mañana volverá a ser
pasado, brasa no es reposo, aire
que gasta las caras.
En medio de los sonidos, lazos
que pugnan y se ausentan, la certeza
de la desdicha, la sonrisa del brindis.
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Mitad de la vida / Tabla Rasa - 2001
Ediciones Del Dock
(Fuente: Huellas en la ciénaga blog)
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