Gatos
Como tras los mullidos ves tres
gatos
a su trisagio erótico ceñidos,
saltar por los tejados,
aguerridos
como otros d ' Artagnan, Porthos
y Athos,
pasas a depender, no de
insensatos
pensamientos ajenos repetidos
ni de tu larga deuda de descuidos
sino del paso de estos gatos
gratos.
El primero te quita de lo humano
sin llevarte por eso a lo divino;
el segundo te anima la sonrisa;
con el tercero, piensas, de la
mano,
más cabal, de la cola del felino:
¿a qué, no siendo humanos, tanta
prisa?
Exilios
Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde una ascua
atrae.
Podrían ir hacia cualquier
fisura.
No hay brújula ni voces.
Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada quema
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un
perro,
sin siquiera el recurso de mover
una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.
(Fuente: La parada poética)
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