Diego de Montemayor
1530-1611
Que un hombre sea capaz de una masacre
o de supervisar
una masacre, que es
lo mismo, ¿también lo hace
capaz
de matar a su mujer?
Dicho de otra manera,
que un hombre sea capaz de agarrar
una espada y clavársela
a su mujer hasta matarla al enterarse
de que se agenció un amante aprovechando
una de sus incursiones imperiales a la sierra, a masacrar
o a supervisar una masacre,
que es lo mismo, a propagar
la viruela, a enarbolar
el catolicismo, a azotar a quienes
hablaran los idiomas
hablados en las tierras
que se había propuesto conquistar
en nombre de la corona española,
en fin, para qué mierda
el subjuntivo, porque sí
que lo hizo, todo
eso, y yo me sé
su nombre, no el de su esposa ni el nadie
que masacró o violó
u ordenó que masacraran o violaran o
a los hijos que
engendraron o a sus hijos que
siguieron engendrando, con el tiempo, tantos
hijos que al fin
los llamaron nación
arrojada a la diáspora, generaciones de hijos
asentadas como el polvo,
de las cuales soy hija,
porque
así
funciona
la familia.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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