Pompeya
¿Cuántas casas se vuelven una Pompeya viviente, sin pasar el plumero, sin vaciar? La catástrofe no es sólo repentina. Hay más de una manera de que se pare el corazón. A veces se pierde la llave de la casa, a veces la cerradura. A veces el final es lo que no tocó a la puerta.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
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