domingo, 17 de agosto de 2025

Eduardo Dalter (Ciudad de Buenos Aires, 1947)

 

 


 

 

Desocupado

Salmo 2000

 

 
Un desocupado, Dios, es una pieza única
que hace a tiempo completo su trabajo;
una pieza insustituible
      a todo el engranaje;
una mudez; un grito; un balbuceo;
un canal nivelador
      que espera aguas,
aparentemente más cerca de la sequedad
      y el olvido
que de la administración planificada
de riquezas.
Un desocupado, Dios, con su desierto
      y su niebla,
vital a este equilibrio de espejismo,
donde cada cosa empuja o devora
      a cada cosa.
Se repite, se confunde, y se alza
ya como discurso
de escena, que el desocupado está
      desocupado
de toda función o todo uso,
mientras la máquina infernal, abismal,
ahonda el pozo.
 

(Fuente: Cecilia Pontorno) 

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