El Médico Dr. Ezziden escribe en su ig con traducción de Jess Sandia.
*
No me busques.
No hay ningún cuerpo, solo polvo
y el olor de lo que alguna vez fue pan.
Hablamos. Oh, cómo hablamos.
Con las lenguas de los ancianos
cuyas casas se convirtieron en cenizas
antes de que se enfriara su té de la tarde.
Con las lenguas de las madres
que dieron a luz junto a fosas comunes
y luego depositaron a sus recién nacidos en ellas.
Hablamos con nuestra sangre
con nuestro silencio
con nuestra locura.
*
Pero el mundo no escuchó.
El mundo, amigo mío, es sordo al alma humana
a menos que esa alma sangre oro.
*
Nos bombardearon en nombre de la defensa.
Nos mataron de hambre en nombre de la seguridad.
Nos borraron con tanta calma
que se podría pensar que era un procedimiento administrativo.
*
Y ahora hablan de ampliar las operaciones
de ocupar G4za por completo
no como una tragedia, sino como un plan.
Ya no es una guerra
es apetito.
*
Y aún así seguimos aquí.
No porque seamos valientes.
No porque seamos fuertes.
Sino porque no nos queda sitio alguno adonde ir.
*
He visto a un niño excavar entre los escombros con una mano
mientras con la otra seguir aferrado a la muñeca decapitada de su hermana.
He visto a médicos usar hilo de su propia ropa
para coser pulmones que ya se estaban ahogando.
He visto a hombres maldecir a Dios.
Y he visto a Dios...
no decir nada.
*
Perdóname. No escribo esto con ira.
Lo escribo porque ya no sé si existo.
Porque mis recuerdos son mas fuertes que tus misiles.
Porque mis muertos no dejan de hablar.
*
Me preguntan:
"¿Se lo has contado? ¿Les has mostrado lo que nos hicieron?"
Y yo respondo: "Si. Se lo conté. Se lo grité"
Y ellos dicen: "Entonces, ¿por qué seguimos muertos?"
*
No quieren justicia. Quieren la tierra. Que se la queden.
Que construyan jardines sobre nuestros cráneos.
Que pavimenten nuestra historia en una camino
que no lleva a ninguna parte.
Que duerman junto al mar y lo llamen paz.
*
Pero déjennos ir.
Dejen que se vayan los niños, con sus espaldas encorvadas
y sus vientres hinchados.
Dejen que se vayan las madres, con la leche aun caliente en sus pechos para bebés que ya no respiran.
Dejen que se vayan los ancianos, con sus llaves oxidadas en forma de dolor.
*
Ya no soñamos.
Ya no creemos en la victoria.
No pedimos venganza.
*
Solo pedimos esto:
Déjennos ir antes de que nos convirtamos en bestias.
Déjennos levar nuestras heridas como profetas, heridas que no sanan, pero que enseñan.
Déjennos alejarnos de esta maldita herencia, antes de que se la transmitamos a nuestros hijos.
*
Y si deben continuar con su guerra, háganla sin nosotros.
Bombardeen el polvo.
Maten de hambre al viento.
Colonicen el silencio.
*
Pero nosotros nos hemos ido.
Nos llevamos con nosotros los nombres, las canciones, las sombras.
Nos llevamos con nosotros la dignidad insoportable de los asesinados.
*
Y si Dios sigue observando, que sea testigo.
Porque si ahora permanece en silencio, algún día deberá hablar.
*
Y cuando lo haga, no susurrará en hebreo, ni en árabe, ni en inglès, sino en sufrimiento.
El único lenguaje que siempre fue real.
Ezzideen Shehab.
12 de agosto 2025.
(Fuente: Romero Kio Saracho)
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