LA PALABRA
Cada palabra canta
su propio ritmo
melodía
disonante armónica
cuerno de pastor en la pradera
retintín cromático en caireles
pífano flauta de Pan coloquio blanco
entre verbos osados o traidores
y manitos rosadas que se duermen
Cada palabra su música
su ocaso y su vaivén
cada boca su pentagrama limpio
silencio vacío de la página
lengua y dientes
retumbo del bombo
florecimiento del cardón
el viento silba en las espinas
se alerta con la voz
inseparables la cosa y nos
*
OTRA COSA
El diminutivo llega a ser feroz
si lo empuña un general de las tumbas
las décadas fluyentes
las que aburren cuando bailan
con su mísera confianza en lo siniestro
disimuladas de azul de abuela de septiembre
logran enfilarse al entrecejo
como una bala abyecta.
Puede el que no quiere y jura no quererlo
apretarse entre las sábanas dormidas
laborar pájaro carpintero estibador
en los mohines del fracaso
cubrir de barro el mediodía
pedalear al infinito hasta caerse
rendido en su vorágine de ausencia
ignorante de sí de la osadía
sin sospechar los filos de la náusea
adormecido en alcoholes de silencio.
Otra cosa es abrirse los humores sibilantes
inyectarse los ácidos del trueno
ejerciendo la osadía de Colón o la sorpresa
del Americano que esperaba.
Otra cosa es el olvido
(Fuente: Esto es Meta Poesía)
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