«Masacre»
Versión de Juan Carlos Villavicencio
La
masacre es una metáfora muerta como comer a los amigos, comerlos sin
sal. Eran poetas y se han convertido en Reporteros con Fronteras; ya
estaban cansados y ahora lo están todavía más. «Cruzan el puente a paso
ligero al amanecer» y mueren sin cobertura telefónica. Los veo a través
de lentes de visión nocturna y sigo en la oscuridad el calor de sus
cuerpos; ahí están, huyendo de ella mientras corren hacia ella,
entregándose a esta enorme masacre. La masacre es su verdadera madre,
mientras que el genocidio no es más que un poema clásico escrito por
generales intelectuales pensionados. El genocidio no es lo más apropiado
para mis amigos, ya que es una acción colectiva organizada y las
acciones colectivas organizadas les recuerdan a la Izquierda que los
decepcionó.
La
masacre se levanta temprano, baña a mis amigos en agua fría y sangre,
les lava la ropa interior y les da pan y té, luego les enseña un poco a
cazar. La masacre es más compasiva con mis amigos que la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. La masacre les abrió una puerta
cuando otras estaban cerradas, y los llamó por sus nombres cuando los
nuevos reportes buscaban sólo números. La masacre es la única que les
concede asilo a pesar de sus orígenes; a la masacre no le molestan sus
circunstancias económicas, ni le importa si son intelectuales o poetas,
la masacre mira las cosas desde un ángulo neutral; la masacre tiene los
mismos rasgos muertos que ellos, los mismos nombres que sus viudas, pasa
como ellos por el campo y los suburbios, y aparece de repente como
ellos en las noticias de última hora. La masacre se parece a mis amigos,
pero siempre llega antes que ellos a las escuelas donde los niños y
los pueblos lejanos.
La masacre es una metáfora muerta que salta de la televisión y se come a mis amigos sin ni una mísera pizca de sal.
(Fuente: Descontexto)

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