EXCEPTO TODO
“Oigo el viento
y me pregunto cuáles son
las bondades
que nacen del encierro”
Mark Strand
Detrás de un alambre de púas, la mujer
que extraño y desconozco se lleva
el meñique a los labios para repasarlo
lentamente sobre su boca. De pronto,
lo introduce, y es todo un gesto.
Ella está deslumbrante, lo sabe
–cómo no saberlo–, pero enseguida
muerde y, por supuesto, se lastima.
Se trata de sangre falsa tomada
como originaria, en un principio,
y no es nada más que otro gesto
cubriendo la soledad de una puesta
cuya performance es una escena
en sí misma. Porque, excepto todo,
algunas cosas restan por decir,
y ninguna es necesaria. Querida mía,
no sé si lo recordás: durante un tiempo
fue imposible lamentar la falta de algo
que nunca hemos tenido. Haberlo dicho
con mayor claridad. Todo se vuelve
un trastorno de aire ante la insolvencia
del viento, que reacciona lastimado,
mucho antes de que hablara a los gritos
el pájaro de madera que vigila nuestra
casa, como si fuera una alarma vecinal.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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