lunes, 18 de octubre de 2021

Antonin Artaud (Francia, 1896-1948)

 

 De El pesa-nervios

 

Es necesario que se comprenda que toda la inteligencia no es 
más que una amplia eventualidad, y que se la puede perder no ya 
como el demente que está muerto, mas como el ser viviente que 
está en la vida y que siente sobre sí la atracción y el soplo (de la 
inteligencia, no de la vida).
Las titilaciones de la inteligencia y ese brusco trastocamiento de 
las partes.
Las palabras a mitad de camino de la inteligencia.
Esa posibilidad de pensar hacia atrás y de zaherir de pronto su 
pensamiento.
Ese diálogo en el pensamiento.
La absorción, la ruptura de todo.
Y de pronto ese hilo de agua sobre un volcán, la caída tenue y 
dilatada del espíritu.
 
Si uno pudiese gustar al menos de su nada, si uno pudiese 
descansar bien en su nada y esa nada no fuese una cierta clase 
de ser pero tampoco la muerte completa.
Es tan duro no existir más, no ser más en alguna cosa. El 
verdadero dolor es sentir su pensamiento trasladarse en uno 
mismo. Pero el pensamiento como un punto ciertamente no es un 
sufrimiento.
Estoy en el punto en que la vida ya no me concierne, pero con 
todos los apetitos y la titilación insistente del ser en mí. Sólo tengo 
una ocupación: rehacerme. [...]
 
He elegido el dominio del dolor y la sombra como otros el de la 
irradiación y acumulación de materia.
No trabajo en la dimensión de un dominio cualquiera.
Trabajo en la duración única.
 
 
……

de Le pèse-nerfs, suivi des fragments d’un journal d’enfer
Traducción de Gerardo Guthmann
 
 
 
(Fuente: Gerardo Gambolini)

 

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