UNA ARMADURA NO ES NINGÚN AMPARO...
Una armadura no es ningún amparo contra el dolor,
ni el vientre materno. ¿Podría serlo una urna funeraria?
¡Cuidado con las noches de plenilunio, cuando el mar refleja
las luces de la ciudad! Se te podría caer el cielo sobre los hombros.
Tú crees que los ángeles vuelan, y tu fe es frágil,
pero vacilaría si vieras cómo recogen
las pepitas de oro de los barcos naufragados.
¿Echarías a llorar, aun queriendo sonreír?
El hombre es un niño que con violencia no puede aprender
que los milagros se borran en cuanto se los contempla. Pero esto
no es lo más triste, lo más triste es que en el puerto
los ángeles engañen a los barcos y los lleven a altamar.
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trad. del finés, Géraldine Wójcik y François-Michel Durazzo en el catálogo de “Cosmopoética” 2, Córdoba, España, 2005.
(Fuente: Jonio González)
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