ULTIMO TRAMO EN CERRO DE PASCO
Me gustaría huir de mi hogar
por el tiempo que alcanza un periplo vital
trepar un cerco de abedules
sobre negras ramas cubriendo la nieve.
Marchar al cielo de Cerro de Pasco
arriba hasta el borde de rayos y truenos
por donde lagrimean deliberadamente
algunas gotas gruesas de agua turbia
y cuando retorne a mi casa
encontrar mayores afectos que arrebaten
el borde de los pies cubiertos
de gruesas medias para el gélido frío.
Son antiguos pobladores de las tierras cerreñas
donde no interesa si nieva o graniza
para no mirar el sol que cae
sobre calaminas calcinadas por la sal.
Quien ha estado en esta vetusta ciudad
pocos humanos pueden decir al mundo
estuve en el techo de la civilización
¿Y por qué? Alguien respondió
quién de los poetas no le cantó al mar
pero muy pocos a la incomparable sierra.
SUPERMERCADO
La luz remoja mi vida como ramos de flores en el horizonte
y te lames desolada en un pequeño supermercado de Plaza Manco Cápac.
De nuevo, parezco revivir entre lechugas y hortalizas
desordenadas palabras en un cuento de hospital marginal
cuando invento un sueño ridículo como erupción volcánica
entrecierra sus manos para atrapar el dinero
y cierras tus ojos de golondrina que ahueca el horizonte.
Estás solitaria en medio del gentío
más allá del universo que no entiende
el paso de tus días bordados en el alma.
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