Ruidos de la limpieza
Lo duro nunca ha existido
ni siquiera el hilo
que sobrevive y raspa y yergue rotas selvas
después que se ha contemplado el agua plana
en los manantiales sobre la piedra,
hacia la forma jamás lograda
deshecha sin cesar en el reflejo
pero chocando contra algo
chocando y haciendo música
apenas para la indiferencia de los pájaros.
Yo nunca he visto el agua
llena por el límite de las rocas.
Yo avanzo con la brisa
nada más, por el prado interminable,
siempre delante de los árboles,
libre aún de la red sutil
amorosa de sus sombras.
Adentro he estado
en las minas del aire,
destruidos mis rostros que ríen y lloran
por la temperatura en su justo punto de diamante
o burbuja sobre la hoja
y la planta todavía más borrosa.
Todos los nombres acojo
y a todos los rechazo
en la cavidad construida
por la cohesión de una transparencia
que odia el tacto, sacra
al desdibujar las huellas de todas las manos
inhábiles sobre las flores del día,
aun así gloriosas,
empero más cuando desvanecidas,
como en la persistencia
en la que respiro sin madre, intacto.
en De este lado del cielo. Nueva Antología de la Poesía peruana, 2018
Mario Pera, Antologador
Descontexto Editores
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