jueves, 16 de julio de 2020

Joan Margarit (Sanahuja, España, 1938)



La muchacha del semáforo

 

Tienes la misma edad que yo tenía 
cuando empezaba a soñar en encontrarte. 
No sabía aún, igual que tú 
no lo has aprendido aún, que algún día 
el amor es esta arma cargada 
de soledad y de melancolía 
que ahora te está apuntando desde mis ojos. 
Tú eres la muchacha que yo estuve buscando 
durante tanto tiempo cuando aún no existías. 
Y yo soy aquel hombre hacia el cual 
querrás un día dirigir tus pasos. 
Pero estaré entonces tan lejos de ti 
como ahora tú de mí en este semáforo.



2. La libertad 

 

Es la razón de nuestra vida,
dijimos, estudiantes soñadores.
La razón de los viejos, matizamos ahora,
su única y escéptica esperanza.
La libertad es un extraño viaje.
Son las plazas de toros con las sillas
sobre la arena en las primeras elecciones.
Es el peligro que, de madrugada,
nos acecha en el metro,
son los periódicos al fin de la jornada.
La libertad es hacer el amor en los parques.
Es el alba de un día de huelga general.
Es morir libre. Son las guerras médicas.
Las palabras República y Civil.
Un rey saliendo en tren hacia el exilio.
La libertad es una librería.
Ir indocumentado.
Las canciones prohibidas.
Una forma de amor, la libertad.




3. Nada enaltece a un viejo

 

Ni esta violencia con la  que deseo
tener razón.
Ni tampoco creer que la felicidad
tiene una relación sutil con la mentira.
Ni ser tan sucio
de corazón como  los míos,
a pesar de que a ellos  los ensució la guerra.
Mi paz debe ser una paz falsa.
Tampoco no abjurar de la lujuria
ni de la vanidad.
¿Como podemos ser vanidosos los viejos?
Esta es la derrota.
Un campo de batalla en el que estoy tirado.
Me rodean los muertos. Oscurece.
Puedo oír a lo lejos voces jóvenes
celebrando lo que hoy,
para ellos, aún es la victoria.



(Fuente: El español)

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