El nonno
fue panadero de gobierno
durante la Gran Guerra.
No estuvo en el frente,
no conoció hierro ni metralla,
no supo del gas mostaza,
ni ojos horneados, ni nada.
En descuidos
y pujanzas
iba de putas,
vestía traje de andanzas,
bailaba y bebía hasta los corchos.
Y el alcalde
lo invitaba a galas patrioteras
teñidas de jadeos y pompa vana,
daban vítores,
sonsacaban triunfos embrionarios
y algunas condecoraciones de latón
fueron a resplandecer en su pechito
pintiparado.
La promiscuidad aldeana
recelaban de masones,
egipcianos, rosacruces,
civiles, nonatos,
y de los nuevos científicos
que seguían a Galilei.
El cometa
no fue pronosticado
y pasó al año siguiente.
- Inédito-
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