NOTIClAS SOBRE EL ESTADO DE LA MÚSICA
I
En Estocolmo ya fabrican caballos sintéticos
que en vez de sudor transpiran largas notas musicales
lo cual es aprovechado
para hacerlos pasear en gigantescos carruseles.
En Tanzania ha aparecido una nueva variedad
de hipopótamos
con una suave piel rosada y cuernos como oboes
que con cada bufido resoplan una sinfonía de Mahler
las pobres bestias
que jamás han oído la música
del célebre compositor austríaco
sino esos silencios intrincados
como redes de sonidos puntiagudos
que aparecen todas las noches en la oscura estepa africana.
II
Alguien ha domesticado en Finlandia una nueva variedad de mariposas
con alas de aluminio y dos linternas rojas
que alumbran graciosamente su cabeza
y ya existe un club de protectores de estos animalejos
dispuesto a realizar largas caminatas
con tal que no se les devuelva a su estado natural
pues por las noches
ahorran abundante energía eléctrica
y al volar provocan una jubilosa música de supermercado.
lII
En mi casa con paredes de palo y con el cielo raso
cubierto de espesos nubarrones de yeso
le arrojo un hueso de pollo a mi perra
y dispongo una lata de atún como vil alimento
para mi gata.
Todos somos burdos. Todos ordinarios.
Sólo soy un menesteroso ―pienso― incapaz de entender
los adelantos de la ciencia
que pocos oigan todavía a Marlene Dietrich
cantando graciosamente Lili Marlene
durante un bombardeo que ya nadie recuerda
o a Stephan Grapelli rasgando su violín
dentro de mi casa los días sábados.
Soy un cascarrabias
incapaz de entender el progreso.
Música para ciegos (2001)
Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2001, pp. 23-24
(Fuente: Óscar Limache)
No hay comentarios:
Publicar un comentario