TRES POEMAS
17
seamos otra vez
la adolescente
que desnuda sus ambiguas caderas sobre un charco
oh planetas opacos como muertos
miradme
soy yo posando los pies en el vacío feliz al tararear
esta canción:
prométeme que nunca serás padre
vuelo a alta velocidad sobre la zona
no puedo controlar estos imperios de hojalata,
de cobre, de oro, de aluminio,
cuatro eras del mundo sin misterio,
prométeme que nunca serás madre
homúnculos de todas las edades es hora de callar,
callad entonces,
oíd el gozne de la puerta que se abre a su paso
–stella maris
Oh chirriar oxidado de sales
Oh chirrido, luminaria nocturna
En los tímpanos indemnes del que sueña
De bruces sobre la carretera
Seamos otra vez la que fulgura
Como un puente doblado sobre un río
¿por qué es tan terrible danza a cierta hora?
Me he detenido Sonámbulo
Palpando las paredes de la casa
Es un bloque de luz bajo mis dedos
Es necesario―
Sólo yo estoy de más en la atmósfera
⁄mi nombre no ha sido pronunciado ⁄
Estrella de la muerte–
¿oyes que bien suena la palabra lodo–lodo–
Es peligroso danzar en esta hora
Pero
Otra vez
Otra vez
Con los pies desnudos en el cieno
Seamos
Otra vez
El que desplaza
Su angosta maquinaria
Como un cerco
⁄llueve en mi piel
Y llueve mucho
Las ramas de los árboles destellan
Un rastrillo se mueve sobre el césped
Siniestro es el empuje de tu sombra⁄
Espectros oh espectros decid
¿qué es lo bello, lo santo, lo perfecto?
–pregunta que me ha llevado a la ruptura–
opípara es la sed que nos aguarda:
seamos otra vez la que digrede
XIII
De pronto soy la peor voz
la más agraz
la condenable
que acomete el muro de las lamentaciones
Se quisiera escuchar un canto/ una oración
antes que el ininteligible tumulto lapidario
que asuela superficies
El muro ignora si me lamento
si me maldigo
si impreco o lloro
pero teme a mi bronco soliloquio
como a un juramento de demolición
𝘂𝗻 𝘁𝗼𝗿𝗻𝗶𝗹𝗹𝗼 𝗿𝗼𝗺á𝗻𝘁𝗶𝗰𝗼
espejea en la sien
la nuca hace agua…
mientras tanto: sociedad, ese horror absoluto,
resurge de nuevo en mecanismo o argumento
de los fanáticos del cisma, otro horror obsoleto,
carnívora cotidianidad
chirriando
el óxido irreparable que acciona el flanco más silvestre
y este sospechar fantasmagórico:
ninguna fraternidad ya se avecina
(Fuente: Lab De Poesía)
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