2 poemas de H ARINA
mujer sorda
oquedad (nombre femenino)
1. 1.
Espacio hueco en el interior de un cuerpo sólido.
«el bandolero se escondía en una oquedad del tronco del árbol»
2. 2.
Insustancialidad de lo que se dice o escribe. «la oquedad de un discurso»
y/ tú quién eres hoy niña muda/ quién soy yo/ ahora/ mujer sorda vacía/ oca y su graznido/ ocaso/ oquedad de acto. qué suceso menor nos ha venido a buscar a las dos como si fuéramos siamesas por el lado del revés de la epidermis
qué ruido hace matar a un cántico íntimo con la bondad rota en cualquiera que se resiste a ser un depredador nato.
qué piedra se guarda en el centro de nuestra cosecha.
tú, debajo de una cama, niña muda, yo, sin aliento en la superficie de lo abundante/ tú, con los temblores en las piernas. musitando maty, tato, babusya, brat.
y
yo / tibia
y yo/ seca
un ruiseñor sin ramaje
un esternón sin espacio no sabría hacerme nido.
ya cabalga la ponzoña en la sangre/ colonizada hasta una y las otras lindes/ por los barrizales/ por los fuegos yermos por patria
deshilachada en un sofá gris marengo de origen nórdico/ lagrimeo
—no queda espacio para la lana—.
El mundo desde aquí parece a ratos un paraíso inmóvil / inquebrantable destinado al deshielo
un atragantamiento en las gargantas de los mansos en las cuerdas vocales de los fieros.
Dudo si el origen de ambos no será la misma arcilla si el azufre heredero se acerca peligrosamente a las fosas nasales
Algunas horas me lamo esta quietud del lomo como la bestia que soy y cabeceo.
arena vieja
las dos palabras
arena vieja
duelen al ser tragadas a la inversa
los cantos rodados en la garganta azul
vienen los hijos de la lengua hasta las tripas se desplazan las escamas sin lamentaciones a bocanadas un mar antiguo
a bocanadas los peces impasibles se desovan en tu vientre/ unos pies desnudos quedan a la espera de ser alguna clase de movimiento fértil para nuevas criaturas marinas
el verbo
—uno a uno—
—el trazo caligráfico vacío como una falsa fosa/ aséptica
donde los muertos poseen un falsario descanso—.
descansemos nosotros de ese peso in tangible
Nos aletargamos en corto con la benevolencia de una cuerda larga.

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