
Padre o pared
¿Padre o pared?
Padre maldita parte y padre bonapartista.
Artista,
sí. Payaso. Fuiste el dios; te quise como fuiste y ahora lloro: abro un
tokonoma en el muro, un pequeño agujero en la pared; celebro y disimulo
tu ausencia y tu vacío; sabiduría de la muerte.
Padre
muro o rumor de madre feliz al encender lo oscuro. Apicultor en el más
puro azul de una noche de danzas: el botín de atronadoras flores sobre
la panza de la pequeña muerta: ¿Y estaba yo?
Padre que asiste a la recolección de la miel y asiste al parto: haber nacer.
Hermosa es la aparición del padre en la luz.
Hermosos
los niños de bocazas abiertas en un llanto de apiario experimental con
zumbantes recolectoras de pólenes milenarios partiendo de la matriz; el
hombre al aparecer con sus colores: dedito húmedo: manita que se abre
sobre el arroz azul y las abejas dormidas, ebrias, sobre la pintada
nariz. Panal del cuerpo feliz.
Hermoso es el hombre que no acaba de nacer.
Padre emparedado.
Padre que muere de risa en la sala de partos.
Algo escuchó en la delicadeza del sueño demerólico, la secreta mujer.
Una
cabecita; el champú sebáceo de la mascarita de proa; el pequeño cuerpo
de jabón que fácilmente se desliza por la borrachera o el etílico pavor:
¿se acuerda, doctor, que casi se le escapó un niño entre los confitados
dátiles de aquella Navidad?
Las candilejas quirófanas; las carcajadas de las estirpe.
El
carillón de los muertos latiendo en los cráneos niponizados. El
esqueleto y los cuerpos de bultos sonoros, transistorizados:
cartilaginosos, siempre,
(blando: las sombras de esos
niños en el vano del
libro,
blandos).
Padre
el alba tomando un mate amargo y pelante. Y padre que firma, vagando
por oscuros indicios: mis hijos no están a mi lado rosigando las nueces
de oro y ardilleando: silencioso es el destino de los padres:
la madre envuelta en el oro de su apariencia, o parto.
Parto, padre.
Padre,
no se puede nombrar tu entretenimiento: tu juego: tu caricia sangrienta
cifrada en helicoides. Pared de la muerte y único hijo de Pan en el
alero deseante.
Envoltura y padre de la madre. Único erial y única
pureza de lo real. La mano; el pie; brazos
(Fuente: Isaías Garde)
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