La verdad es forzada
Deseo ser honesto en la poesía.
Hablando contigo, ojo a ojo, miento
porque no puedo soportar
para ser visible con la verdad.
Diciéndolo -todo de ello-sería
quitándome la ropa.
Perdería mis propiedades más preciadas:
distancia, secreto, privacidad.
Estaría expuesto. Y yo quisiera ser
poseído. Sería un todo
rendirse (a ti, ojo a ojo).
Me examinaría demasiado de cerca.
Tú me manejarías.
Todos tus ojos me enjambre.
Estaría para siempre después de vestir caliente
en tus abejas empalagosas, picor y codiciosas.
Si usted es uno o dos o muchos
es lo mismo. Realmente, me siento como si
Un par de ojos eran toda una colmena.
Así que miento (ojo a ojo)
dejando el corazón de las cosas sin voz
o de lo contrario ofreciendo un muñeco
en lugar de mí mismo.
Uno debe ser honesto en alguna parte. Yo deseo
para ser honesto en poesía.
Con la palabra escrita.
Donde puedo decir y tachar
y decir sobre y decir alrededor
y decir encima y decir entre medio
y decir en símbolo, en acertijo,
en doble sentido, bajo máscaras
de cualquier característica, en las pieles
de cada criatura.
Y en mi propia piel, desnuda.
Me alegro, de hecho anhelo mucho
para desnudarse en poesía,
para forzar la verdad
mediante un poema,
que, cuando se hace, si es real,
no es un muñeco, me dice
y luego usted (todo o cualquiera, ojo a ojo)
todo mi yo,
la verdad.
Trad. Jeannette Clariond
(Fuente: Fabián O. Iriarte)
No hay comentarios:
Publicar un comentario