jueves, 20 de julio de 2023

Vladimir Maiakovski (Georgia, Rusia, 1893 - Moscú, 1930)

 

"..El amor le es dado a cualquiera
pero...
entre el empleo,
el dinero y demás,
día tras día,
endurece el subsuelo del corazón.
Sobre el corazón llevamos el cuerpo,
sobre el cuerpo la camisa,
pero esto es poco.
Sólo el idiota,
se pone los puños,
y el pecho lo cubre de almidón.
De viejos se arrepienten.
La mujer se maquilla.
El hombre hace ejercicios con sistema Müller,
pero ya es tarde.
La piel multiplica sus arrugas.
El amor florece,
florece,
y después se deshoja.."
 
Puede ser una imagen de 1 persona
 
 
Vladimir Vladimirovich Mayakovsky. Nace el 19 de julio de 1893, Baghdati, Georgia
..Su odio visceral al universo burgués y su combativo espíritu revolucionario se reflejan ya en sus primeras obras. En 1915 publicó el libro de poemas La nube con pantalón y un año después, La flauta-columna vertebral. Del mismo año que la Revolución Rusa son las premoniciones de El hombre (1917), en la que colaboró redactando eslóganes revolucionarios.
Mayakovsky visitó México en 1926, llegó al puerto de Veracruz y recorrió en tren hasta la ciudad de México en donde le esperaba Diego Rivera, que en ese tiempo trabajaba en los murales de la Secretaría de Educación. Mayakovsky los describió como “los primeros frescos comunistas del mundo”.
Fue una visita de tres semanas, al poeta le impresionó la naturaleza de México, dijo “No he visto otra tierra como esta y no creía que existiera”, la hospitalidad y el trato amable de los mexicanos lo impactaron, los hábitos y la cortesía del pueblo mexicano seguramente lo sorprendieron. Sus recuerdos de México más preciados fueron su belleza natural y la amistad con Diego Rivera.
Un breve relato de sus memorias al paso por México.
♦️No quería irme de México. Todo lo que describí se hace (en ese país) por una gente hospitalaria y de extraordinaria amabilidad.
Incluso el chico Jesús de siete años, contestando a la pregunta de cómo se llama, decía: ¬
– Jesús Pupito, su servidor.
El mexicano, cuando da su dirección, nunca dirá:
“Aquí tiene mi dirección”. El mexicano notifica:
“Ahora sabe que ésta es su casa”.
Cuando le ofrece subir a su coche, dice:
“Le pido que suba Usted a su coche”.
Y las cartas, aunque sean para una mujer poco familiar, se suscriben:
“Beso las huellas de sus pies”♦️
No puedes elogiar una cosa en la casa de tu anfitrión, pues te la envuelven como regalo.
Un espíritu de exclusividad y cordialidad me “ataron” a México.
 
Vladimir Mayakovsky
El Poeta de la Revolución
Presente en nuestra memoria
 
(Fuente: Marisa Sedova)

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario