Le explico al niño
que el diente de león y el panadero
son un mismo yuyo.
un destino circular:
desde el verdeamarillento
hasta esa parva de molinillos blancos
soplada con alegría y dedicación.
Que tiene diversos usos.
Y como en el amor,
-como en el odio-,
la astucia está en saber
cuándo cortar.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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